Mario Aguiar Entrenas es un ejecutivo con más de 15 años de experiencia en Finanzas Corporativas. Actualmente se desempeña como Financial Advisory Senior Manager en Deloitte Venezuela, liderando proyectos de alto impacto en valoración de empresas, estudios de factibilidad, modelaje financiero y procesos de fusiones y adquisiciones. Mario combina una sólida formación académica con una visión práctica del negocio, aportando soluciones que generan valor sostenible para empresas en entornos complejos. Un perfil idóneo para, en esta entrevista, ofrecernos las claves del cómo, el por qué y el para qué de la revisión financiera en negocios de cualquier tamaño.
¿Qué significa hacer una revisión financiera integral en un negocio?
Es como hacerle un chequeo completo. No se trata solo de revisar si hay ganancias o pérdidas, sino de entender cómo está funcionando todo el sistema financiero de la empresa. Incluye desde la verificación de los estados financieros básicos —como el balance general y el estado de resultados— hasta el flujo de caja, la rentabilidad, el nivel de endeudamiento, los costos, el cumplimiento fiscal y los riesgos. Es un proceso que permite saber si el negocio está sano, si está creciendo de forma sostenible y si está preparado para enfrentar cambios económicos. En resumen, es una herramienta clave para tomar decisiones basadas en datos.¿Cada cuánto tiempo se recomienda hacer esta revisión financiera?
Lo ideal es que se hagan revisiones en distintos momentos del año, cada una con un enfoque diferente. Mensualmente conviene revisar el flujo de caja, los ingresos y los egresos, así como el cumplimiento fiscal. Trimestralmente, evaluar la rentabilidad, indicadores clave como el margen bruto o el EBITDA, y realizar ajustes estratégicos. Semestralmente, puedes analizar la estructura de costos, el nivel de endeudamiento y los riesgos financieros, lo que te puede permitir redefinir metas. Y anualmente, una revisión profunda de estados financieros auditados, valoración del negocio, planificación estratégica y presentación de resultados a socios o inversionistas.¿Qué herramientas se pueden usar para facilitar este proceso?
No hace falta tener sistemas sofisticados para empezar. Con herramientas accesibles se puede llevar un buen control. Por ejemplo, Excel o Google Sheets son aliados poderosos con sus plantillas para flujo de caja, estados financieros, análisis de los KPI, etc. Google Calendar sirve para programar alertas fiscales y tareas contables, mientras que Power BI o Google Data Studio permiten visualizar datos de forma clara. También hay software contable como, entre muchos, Alegra o Nubox, que automatizan muchos procesos. Hay opciones en el mercado venezolano, como Saint o Profit. La selección depende del volumen de transacciones y la complejidad de la operación.¿Qué errores comunes cometen los negocios al revisar sus finanzas?
Hay varias equivocaciones frecuentes, especialmente en negocios pequeños o emprendimientos que están creciendo. Uno es confundir ingresos con utilidad: muchos emprendedores ven que entra dinero y asumen que están ganando. Pero no siempre es así. Si no se descuentan los costos, los gastos operativos, los impuestos y otros compromisos, ese ingreso puede ser engañoso. “Vender mucho no significa ganar mucho”. Otra gran falla es no llevar un control del flujo de caja. El negocio puede ser rentable en papel, pero si no hay efectivo disponible para pagar nómina, proveedores o impuestos, se paraliza. Todo esto se acentúa con la dinámica inflacionaria y cambiaria. La liquidez es como el oxígeno del negocio. También es típico revisar las finanzas solo una vez al año: esperar al cierre fiscal para revisar cómo va el negocio es cómo manejar con los ojos cerrados. Las decisiones deben basarse en datos actualizados, no en balances viejos. No separar las finanzas personales de las del negocio es muy común en emprendimientos familiares. La empresa debe tener su propia cuenta, su propio presupuesto y su propio control. También es frecuente no usar indicadores financieros como margen de utilidad, rotación de inventarios o retorno sobre inversión, y así es difícil saber si se está mejorando o empeorando. Además, vemos mucho que se ignora el impacto del entorno económico. La inflación, el tipo de cambio o las regulaciones fiscales pueden cambiar rápidamente y hay que tomarles en cuenta.¿Cuáles son las principales debilidades que identificas al realizar un diagnóstico o revisión?
Una de las más frecuentes es el subregistro de gastos, especialmente los pequeños: muchos negocios no registran gastos menores —como pagos en efectivo, viáticos, compras informales—, lo que distorsiona completamente el análisis. También la confusión entre utilidad y flujo de caja, es decir creer que tener utilidad contable significa tener dinero disponible. Observamos también con frecuencia la falta de una estructura contable organizada que impide hacer análisis comparativos, calcular indicadores o cumplir con obligaciones fiscales correctamente. A menudo vemos un desconocimiento de los costos reales: muchos negocios no saben cuánto les cuesta producir, vender o entregar su producto. No distinguen entre costos fijos y variables, ni calculan el punto de equilibrio. A esto se puede sumar la ausencia de planificación financiera: no hay presupuestos, ni proyecciones, ni escenarios. Se trabaja “al día”, sin una visión clara del futuro. Hay poca cultura de análisis financiero: se revisan los números solo por obligación, no como herramienta de gestión. No se interpretan los datos, ni se usan para tomar decisiones estratégicas.¿Qué indicadores financieros son imprescindibles para tomar decisiones estratégicas?
Los más importantes y especialmente útiles para emprendedores en Venezuela son los márgenes de utilidad bruta y de utilidad neta, el EBITDA, el flujo de caja operativo, el punto de equilibrio, la rotación de inventarios, la rotación de cuentas por cobrar y por pagar, el retorno sobre la inversión (ROI) y el nivel de endeudamiento.¿Cuáles son los primeros indicadores a revisar para evaluar la salud financiera de una empresa?
Cuando un empresario quiere saber si su negocio está sano financieramente, no necesita empezar con análisis complejos. De los indicadores mencionados hay cinco que son como los signos vitales de una empresa: flujo de caja operativo, margen de utilidad neta, nivel de endeudamiento, rotación de inventarios y rotación de cuentas por cobrar y por pagar. Si alguno de estos indicadores está fuera de control, es una señal de alerta. Por ejemplo, si el flujo de caja es negativo, hay que revisar si se está cobrando a tiempo o si los gastos están desbordados. Si el margen de utilidad es muy bajo, puede que esté vendiendo mucho, pero a precios que no cubren sus costos o que su pérdida cambiaria se esté llevando la utilidad. Lo importante es que estos indicadores le permitan identificar el problema y actuar.¿Cómo se deben analizar los ingresos y los egresos para detectar oportunidades o riesgos?
Este análisis va más allá de revisar cuánto entra y cuánto sale. Se trata de entender de dónde viene el dinero, a dónde se va y qué decisiones se pueden tomar a partir de eso. Para realizar este análisis de forma efectiva, debemos cumplir los siguientes procesos:- Clasificar los ingresos por fuente: identificar cuáles productos, servicios o clientes generan más ingresos. Esto permite enfocar esfuerzos en lo que realmente funciona.
- Separar los egresos por tipo: diferenciar entre costos fijos (alquiler, nómina) y variables (materia prima, comisiones), así como detectar gastos innecesarios o excesivos.
- Registrar todos los gastos, incluso los pequeños: viáticos, pagos en efectivo, compras informales, todo debe estar incluido en el registro que se lleve
- Comparar ingresos y egresos por períodos: ¿están creciendo los ingresos?, ¿están subiendo los gastos sin justificación?, ¿hay meses críticos?
- Analizar la relación entre utilidad y flujo de caja: en este caso es conveniente preguntarse. ¿está cobrando a tiempo?, ¿se está pagando antes de cobrar?, ¿hay exceso de inventario?
¿Qué papel juega el flujo de caja en esta revisión y cómo se interpreta correctamente?
Es uno de los indicadores más críticos en cualquier revisión financiera, entendiéndolo como el registro de todo el dinero que entra y sale del negocio en un período determinado. Es el equivalente al pulso del negocio. Se pueden tener ventas y utilidad contable, pero si no se tiene efectivo disponible, el negocio no puede operar. Es importante tener presente, por ejemplo, que el flujo de caja considera que vender no significa cobrar; esto significa que la salud financiera del negocio no solo se basa en grandes ventas que cubran los costos y gastos, sino en las condiciones de cobranza y pagos que se manejen y en si se consideran las condiciones del entorno. Para la correcta interpretación, el flujo de caja se divide en tres: el operativo, generado por la actividad principal del negocio (ventas, cobros, pagos operativos); el de caja de inversión, que incluye compra o venta de activos, maquinaria, mejoras, etc., y el de financiamiento, relativo a préstamos, aportes de socios, pago de deudas, entre otros. Es recomendable llevar un registro mensual detallado del flujo de caja, aunque sea en Excel. Separar claramente ingresos por cobros y egresos por pagos. Usar gráficos para visualizar tendencias y, sobre todo, revisarlo antes de tomar decisiones importantes, como contratar personal, invertir o endeudarse.¿Cómo se puede saber si los precios están alineados con la realidad financiera del negocio?
Fijar precios sin una base financiera sólida puede llevar a pérdidas monetarias, pérdida de competitividad o incluso a problemas de liquidez. Para saber si están alineados con la realidad del negocio, es necesario hacer un análisis que combine costos actualizados, rentabilidad, comportamiento del mercado y flujo de caja. Como punto de partida, podemos enumerar las siguientes tareas:- Conocer el costo total del producto o servicio, incluyendo tanto los costos directos como los indirectos (alquiler, servicios y gastos administrativos). En un entorno inflacionario, es necesario calcular el valor de reposición del inventario.
- Calcular el margen de utilidad deseado y ajustado, que debe cubrir no solo los costos, sino también la pérdida de poder adquisitivo, los riesgos cambiarios, los gastos financieros y los impuestos.
- Evaluar el impacto en el flujo de caja: un precio puede parecer rentable en papel, pero si los cobros son lentos y los pagos son inmediatos, el negocio se queda sin liquidez.
- Analizar la sensibilidad del mercado: no todos los productos ni todos los clientes pueden absorber el mismo nivel de aumento. Hay que evaluar qué tanto puede tolerar el mercado sin afectar el volumen de ventas.
- Revisar los precios con tanta frecuencia como lo ameriten las variaciones en los costos, el tipo de cambio, la inflación y las condiciones del mercado.
¿Qué recomendaciones darías para que la revisión financiera se convierta en una práctica constante?
En muchos negocios, la revisión financiera se hace solo cuando hay una crisis, una auditoría o una solicitud de crédito. Pero lo ideal es que se convierta en una rutina de gestión, parte del ADN del negocio. Para lograrlo, recomendaría las siguientes prácticas:- Establecer una frecuencia clara y diferenciada: mensual, trimestral, semestral y anual, para cada uno de los fines.
- Usar herramientas simples y accesibles: una hoja de cálculo bien estructurada puede ser suficiente para empezar. Lo importante es que la información esté organizada, actualizada y sea fácil de interpretar.
- Involucrar al equipo: la revisión financiera no debe ser únicamente tarea del contador o del dueño. Involucrar áreas como ventas, operaciones y compras permite entender mejor los números y tomar decisiones más integradas.
- Convertir los indicadores en hábitos: definir los KPI clave y revisarlos periódicamente. Estos indicadores deben formar parte de las reuniones de seguimiento del negocio.
- Documentar y comparar: registrar cada revisión y compararla con períodos anteriores. Esto permite detectar tendencias, anticipar problemas y validar decisiones.
- Adaptarse al entorno económico: los precios, los costos y las regulaciones pueden cambiar rápido. Por eso, la revisión financiera debe ser flexible y adaptativa.
- Buscar apoyo profesional cuando sea necesario: contar con asesoría externa periódica puede aportar objetividad, experiencia y nuevas perspectivas.