¿Qué es –y qué no es– innovar?

Pregunta clave para emprendedores y pymes

Innovar es, en buena medida, una manera de ver e interpretar la realidad. Es conservar una mente abierta y una actitud que algunos podrían considerar infantil, en tanto que comparte con los niños la permanente curiosidad y la capacidad de hacerse preguntas sin inhibiciones a riesgo de parecer tontos. Implica darse el permiso para pensar de manera distinta, independiente, creativa y crítica. Y quien dice “darse el permiso”, dice también “dar el permiso” a los demás para que también den libertad a su capacidad innovadora. Es decir, hablamos de la innovación como parte de los atributos clave de un líder. ¿Cómo se traduce esto en la práctica? Pues mostrando apertura ante las nuevas ideas, es decir evaluándolas sin prejuicios, y teniendo el coraje de implementarlas asumiendo algún nivel de riesgo. También reconociendo y celebrando las iniciativas con algún componente innovador, aunque a veces no tengan éxito, y creando condiciones y canales para se encienda la innovación. Por ejemplo, organizando frecuentes sesiones de “lluvia de ideas”, invitando a todos a participar independientemente de su jerarquía o creando equipos multidisciplinarios para desarrollar mejoras concretas.

Inventamos o erramos

Innovar no es nada nuevo. Siempre ha sido la clave para que la humanidad avance y, particularmente en el mundo de los negocios, es lo que en todas las épocas ha provocado tanto el éxito particular como las grandes revoluciones. Pero hay algo distinto en el mundo actual: nunca como ahora ha sido tanta el hambre de innovación, y nunca como ahora las innovaciones se producen a un ritmo tan acelerado. Tal como ocurre con un prestidigitador, la mano la innovación es más rápida que el ojo de los testigos, es decir de quienes presenciamos los cambios y luchamos por mantenernos al día. Para comprobarlo basta con observar todo lo que viene ocurriendo con la irrupción de la inteligencia artificial, como fuente de infinitas posibles innovaciones. En un mundo de estas características, no podemos dormirnos en los laureles, repitiendo las mismas maneras de hacer las cosas por más que nos parezcan buenas o suficientes, mientras todo a nuestro alrededor hierve en transformaciones.

Las pymes: nacidas para innovar

Las pequeñas y medianas empresas en muchos casos llevan la innovación en su ADN. Al fin y al cabo, con frecuencia nacen de alguien que entra al mundo empresarial convencido de que tiene algo nuevo y valioso que aportar. Por su naturaleza, además, Las pymes gozan de la flexibilidad, versatilidad y capacidad de adaptación y reacción que las grandes organizaciones suelen sacrificar con sus estructuras burocráticas. ¿Y por qué es tan relevante innovar, especialmente para los emprendedores y pequeñas empresas? Las razones son múltiples: La innovación es lo que permite abrirse paso entre competidores con productos o servicios de valor diferenciado o, idealmente, únicos. Una innovación puede significar convertirse en el primero que penetra un determinado nicho de mercado, obteniendo una ventaja extraordinaria frente a los que vengan detrás. Además, una innovación exitosa se traduce naturalmente en mejores márgenes de ganancia, en mayor lealtad de marca y, por tanto, en posibilidades de crecimiento. Y más allá de los éxitos concretos de una u otra innovación, cualquier empresa donde exista una auténtica cultura innovadora estará más preparada para identificar y aprovechar creativamente las oportunidades que le ofrezca el mercado, así como para generar cambios adaptativos frente a las amenazas o crisis del entorno.

Innovación no es locura

El verbo innovar se presta a ciertas interpretaciones erróneas. Hay quien lo asocia a la mera creatividad, como la del artista que se puede dar el lujo de experimentar sin importarle para nada que su obra vaya a ser comprendida o aceptada en lo inmediato. Aquí estamos hablando de empresas cuyo fin es la rentabilidad y que ponen en riesgo su existencia como tales. En los negocios innovar es mucho más que ser imaginativos o encontrar la inspiración. Es inventar para ser mejores en un aspecto específico de la operación. Lo primero que nos suele venir a la cabeza cuando pensamos en innovación es la creación o modificación revolucionaria de un producto o servicio. Curiosamente, muchas de las más grandes innovaciones del mercado actual tienen mucho más que ver con la forma de hacer las cosas que con las cosas mismas, y en especial con la capacidad para aprovechar los recursos que hoy ofrecen las nuevas tecnologías y la digitalización de todos los procesos. La tarea es clara: entrenar nuestra mente para observar cada día nuestra realidad como si se tratara de la primera vez, desprendiéndonos de prejuicios y límites autoimpuestos, y enfocándonos en cambios que realmente aporten valor tanto al producto o servicio como a cualquier aspecto de la experiencia que ofrecemos a nuestros clientes.