Los desafíos de gerenciar cuando el cambio es la norma

Vivimos en la sociedad del conocimiento y, aunque suene contradictorio, en ella el elemento más estable es el cambio. Todo cambia y lo hace a un ritmo cada vez más acelerado. Por eso se exige a quienes dirigen las empresas.

Quienes gerencian deben tener muchas y adecuadas competencias, todas más necesarias aún en épocas de incertidumbre que en épocas de estabilidad y bonanza. Los gerentes, al igual que los jugadores de ajedrez, tenemos que actuar con mirada periscópica y visión estratégica, anticipándonos a posibles problemas para convertirlos en oportunidades. Esencialmente, en nuestro quehacer debemos mantener una actitud proactiva para afrontar los retos y desafíos que representan las dinámicas cambiantes. Quienes solo ven los retos como amenazas, pueden fracasar. Quienes los ven como oportunidad y actúan en consecuencia, avanzarán hacia el logro de una gestión exitosa, dejando rezagados a sus competidores.

Debemos aprender de la gente exitosa. Eso nos permitirá mantener una actitud positiva para superar obstáculos y triunfar. Tengamos siempre presente que lo que más atrae al éxito, es el éxito mismo. Por ejemplo, al Real Madrid, o a los Yankees de Nueva York, les resulta más fácil reclutar a los mejores prospectos que a un equipo de futbol de primera división del país, simplemente porque los mejores siempre querrán estar con los mejores.

Aprendamos a aprovechar el tiempo. Enfoquemos nuestros esfuerzos hacia objetivos que podemos alcanzar. No nos concentremos en aquello que no podemos lograr. Alcancemos victorias tempranas. Generemos confianza. Aprendamos a utilizar herramientas modernas de gestión y hagamos que quienes con nosotros trabajan también aprendan a utilizarlas.

Decía Séneca: “Si una nave no sabe a qué puerto se dirige, todos los vientos le son contrarios”. De allí la importancia para toda empresa de tener su Plan de Negocios. Establezcamos entonces, indicadores claves de desempeño para medir el aporte de cada posición al logro de las metas y, finalmente, actuemos con ética. Sabemos que el desempeño ético es clave para ganar respeto, sortear crisis y sembrar negocios que perduren en el tiempo.