Lo que sí deberías medir en tu negocio: datos útiles para decidir mejor por Raúl Ibarra

Muchos emprendedores y dueños de pymes manejan información todos los días: facturas, pagos, compras, ventas, cuentas por cobrar y movimientos bancarios. Sin embargo, no siempre tienen claro qué datos vale la pena revisar para tomar mejores decisiones.

Sobre este tema conversamos con Raúl Ibarra, psicólogo organizacional, especialista en análisis de datos, ciencia de datos e interpretación de información para la toma de decisiones. En esta entrevista, explica por qué medir bien no significa llenar el negocio de reportes, sino aprender a mirar con criterio la información que ya existe para entender mejor la operación y actuar con más claridad.

Algunos emprendedores y pymes sienten que no tienen “datos” suficientes porque carecen de bases de datos, indicadores de gestión o un software sofisticado. ¿Qué información valiosa está pasando desapercibida en un negocio que ya factura, compra, vende a crédito y tiene una cuenta bancaria?

Esa sensación de que no hay datos es el primer gran mito. La realidad es que el negocio ya está generando información valiosa todos los días y contiene los datos necesarios: cada factura que emites, cada pago que recibes o haces, cada nota de entrega, cada conversación donde un cliente te pide plazo, cada vez que compras mercancía y te das cuenta de que algo se vende más rápido que otra cosa; todo eso son datos.

El problema no es que falte información, sino que está dispersa y nadie se detiene a mirarla con atención e intención. Esta información se obtiene fácilmente en las operaciones diarias. En tal sentido, no se requiere un sistema costoso, sino sentarse a mirar con un objetivo y una pregunta clara.

Lo que suele faltar no es tecnología, es criterio para organizar lo que ya se tiene.

¿Por qué muchas pymes piensan que la solución es conseguir más datos o comprar un software más complejo, cuando en realidad pueden terminar más confundidas y con menos efectivo?

Se piensa en eso porque existe una moda y una presión comercial muy fuerte que vende la idea de que, si no tienes el sistema más nuevo, estás desactualizado.

Muchos emprendedores caen en la trampa de pensar que un software más sofisticado, con más módulos, más automatización, más reportes e inteligencia artificial, resolverá sus problemas de estrategia y gestión. Pero si no sabes qué estás buscando, un sistema complejo no te va a dar la respuesta; solo te dará más lugares donde perder la mirada.

He visto negocios que invierten en plataformas costosas y terminan usando solo el 10 % de sus funciones o, peor aún, dedican meses a configurar el sistema en vez de entender su operación. Mientras tanto, la información clave seguía ahí, en sus facturas y en su cuenta bancaria, esperando ser leída.

La complejidad no compensa la falta de criterio. A veces, una hoja de cálculo en Excel o Google Sheets, bien pensada y con un par de indicadores claros, le aporta más a una pyme o emprendimiento que un sistema sofisticado mal implementado.

Si un emprendimiento o pyme quiere empezar a medir bien sin volverse técnico ni invertir en consultorías costosas, ¿qué áreas o indicadores de gestión debería mirar primero con los datos que ya tiene?

Mi recomendación siempre es empezar por tres indicadores que cualquier negocio puede calcular con lo que ya tiene: liquidez real, rotación de cartera y rentabilidad por producto o servicio.

No necesitas un científico de datos para esto; necesitas tener en orden y a total disposición tus estados de cuenta, tus facturas de venta y tus recibos de compra.

La liquidez real no es solo lo que vendiste, es lo que entró en efectivo menos lo que salió en el mismo periodo. La rotación de cartera te dice cuántos días tarda, en promedio, un cliente en pagarte. Si ese número crece, tienes un problema de gestión de cobro, no de ventas.

Y la rentabilidad por producto te evita la trampa de vender mucho, pero ganar poco. Estos tres indicadores, revisados semanalmente con los documentos que ya generas, cambian la forma de decidir más que cualquier dashboard automatizado que no entiendas del todo.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los emprendedores al intentar “digitalizar” o “medir” su negocio, especialmente cuando buscan ayuda externa o software nuevo?

El error más común es digitalizar sin ningún plan de acción o desde el desorden. Es decir, pasar a un sistema antes de planificarlo y alinearlo con los procesos de operación y gestión.

Otro error frecuente es contratar la implementación y la interpretación; esto implica contratar una consultoría que entrega un informe bonito, con decenas de indicadores, pero que nadie en tu equipo sabe implementar, leer ni convertir en acciones.

Muchas veces, el emprendedor delega el análisis a terceros y se desconecta de los números que debería estar viendo. La consultoría en ciencia de datos tiene valor cuando te enseña a pescar, no cuando te trae el pescado en un archivo que no sabes abrir.

¿Qué diferencia hay entre simplemente tener registradas las ventas, los gastos y los cobros, y convertir esa información en criterio de decisión real para el día a día?

Registrar es guardar; convertir esa información en criterio es relacionar.

Tener anotado cuánto vendiste este mes es un dato inerte. Pero si cruzas eso con el dato de que el 40 % de las unidades que vendiste fue a un solo cliente que te paga a 60 días, mientras tu proveedor te exige pago a 15 días, entonces tienes una historia que exige una decisión inmediata.

En ese caso, debes tomar decisiones que te permitan actuar: negociar plazos, buscar una línea de crédito o diversificar los clientes.

El criterio surge de poner en conversación los datos que ya tienes. No necesitas más información; necesitas hacer preguntas diferentes a la misma información.

Por ejemplo, en vez de preguntarte “¿cuánto vendí?”, puedes preguntarte: “¿cuánto me quedó de efectivo después de pagar todo?” o “¿qué porcentaje de mis ventas son a crédito y cuánto de eso ya está vencido?”.

Esas preguntas transforman un registro contable en un indicador de gestión que te permite actuar antes de que el problema se haga grande.

Si un emprendedor quiere empezar a usar mejor su información sin caer en la tentación de comprar herramientas complejas, ¿cuál sería un primer paso realista y útil?

El primer paso es implementar un “inventario de datos” interno antes de buscar cualquier solución externa.

Dedica una mañana a reunir todo lo que ya generas: facturas de venta, recibos de compra, extractos bancarios, notas de entrega y lista de clientes que deben. Ponlo en una sola hoja de cálculo y haz tres cruces simples: ingresos versus cobros reales, gastos fijos versus gastos variables, y ventas por canal o por cliente.

Ese ejercicio, que no cuesta más que tu tiempo, suele revelar hallazgos y tendencias desconocidas: clientes que representan mucho volumen, pero poco margen; productos que crees rentables, pero que en realidad consumen mucho tiempo; o gastos recurrentes que no se justifican.

Solo después de que entiendas qué quieres ver y con qué frecuencia, está justificado buscar una herramienta que te lo facilite. Empezar por el software es equivalente a comprar un auto antes de saber a dónde vas.

Pensando en el futuro cercano, ¿cómo ves el rol de la consultoría en ciencia de datos y los indicadores de gestión para las pymes? ¿Tiene que ser algo sofisticado o puede mantenerse simple y poderoso?

Observo que el rol va a ser cada vez más accesible y democratizado, y eso es bueno. La ciencia de datos no debería ser un lenguaje reservado para grandes corporaciones con departamentos analíticos.

Para una pyme o un emprendimiento, la consultoría valiosa no es la que instala algoritmos complejos; es la que ayuda al dueño a ver patrones simples y poderosos en sus propios datos, usando herramientas accesibles y un lenguaje directo.

El futuro es que los indicadores de gestión se vuelvan parte del día a día del emprendedor, no un evento mensual que le entrega un contador o que se guarda en un archivo.

Las herramientas simples, las alertas automáticas cuando la cartera vencida crece o las recomendaciones sobre cuándo es prudente pedir un crédito de trabajo, basadas en el flujo histórico de la cuenta, pueden aportar mucho valor.

La sofisticación debe estar en la inteligencia detrás del consejo, no en la complejidad de la pantalla que lo muestra. Es decir, medir bien no es un lujo técnico; es una habilidad de gestión que todo representante de una pyme o emprendedor debe desarrollar con lo que ya tiene, si alguien le muestra cómo mirar.

Recomendación final

Mi consejo es que, antes de buscar cualquier app, software o consultoría, te sientes con tu cuenta bancaria, tus facturas de los últimos tres meses y demás recaudos, y te hagas una sola pregunta: si tuviera que decidir el futuro de mi negocio con estos documentos, ¿qué historia me contarían?

Si la respuesta es imprecisa, incómoda o no la sabes, ahí está tu verdadera oportunidad. No necesitas más datos; necesitas una mejor conversación con los que ya tienes.

Raúl Ibarra – Psicólogo organizacional, especialista en análisis y ciencia de datos.