Diego Capiello es el gerente general de una empresa que ha dado más de un buen ejemplo a seguir desde su creación en el año 2002. Hablamos de Tequechongos, una franquicia pionera en el arte de poner en valor un gran producto local, para luego lanzarse a su internacionalización con extraordinario éxito. Detrás de sus logros está una clara apuesta por el recurso humano y allí quisimos enfocar nuestra conversación con Capiello.
¿Cómo influye el talento en el crecimiento de un negocio?
Juega un papel fundamental en muchos sentidos. Lo primero es que el talento humano es el que ejecuta, el que lleva a cabo todas las tareas que permiten que la empresa funcione. Lo segundo es que aporta conocimiento y experiencia. Pero tenemos un tercer factor que es clave: el talento impulsa la innovación. Las personas son las que pueden hacer un diagnóstico e identificar nuevas oportunidades para, por ejemplo, desarrollar nuevos productos y servicios o introducir mejoras. Un cuarto aspecto es el relacionado con la productividad.
Un equipo de trabajadores motivados y comprometidos puede aumentar significativamente la productividad de una empresa. Cuando se sienten valorados, es mucho más probable que hagan un esfuerzo adicional y sean más eficientes en su trabajo. Esto marca una diferencia entre un negocio puntual y una empresa que busca el éxito a largo plazo.
¿Y qué otros factores son más importantes para retener ese talento?
La empresa tiene que establecer una estructura o una plataforma para que todos sus trabajadores puedan desarrollar su potencial. Y aquí también influyen varios factores. El primero es lograr que los trabajadores tengan un sentido de propósito. El sentir la empresa como propia, el entender la importancia de su trabajo y el impacto que genera no sólo para la empresa, sino para aliados, clientes, proveedores, etcétera. Otro factor es que la empresa logre ofrecer un sentido de responsabilidad y autonomía a sus trabajadores. Esto incide en el compromiso y motivación, pues hace que las personas se sientan valoradas. Entonces, una vez que se tienen objetivos y metas claras, es importante dar esos espacios de libertad a las personas en cuanto al cómo realizar su trabajo.
Luego, las empresas deben brindar oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Tenemos en este sentido un crecimiento vertical, es decir una hoja de ruta que la persona puede seguir en procura de su ascenso dentro de la misma empresa; y también un crecimiento horizontal relacionado con la posibilidad de cambiar de rol dentro de la organización hasta llegar al punto donde se sienta más cómodo y sea más eficaz.
Y también está el tema del reconocimiento. Yo creo que es fundamental para la motivación de los trabajadores. A veces lo damos por sentado, pero el reconocer los logros y el trabajo bien hecho es fundamental.
¿Qué importancia le das al problema de la conciliación entre la vida laboral y personal?
Mucha, también es un factor muy importante. Hay que cuidar un equilibrio necesario entre descanso/vida personal y trabajo. Creo que al final la persona, cuando logra ese equilibrio, es mucho más eficiente en las horas laborales. Y además es un tema de felicidad, pues el trabajador está más dispuesto a hacer su trabajo. El famoso burnout es realmente un problema.
Y bueno, finalmente decir que todo lo anterior no resta importancia al tema de la compensación económica y los beneficios, que por supuesto son cruciales.
¿Consideras que el talento humano ha sido un factor diferenciador en el éxito de Tequechongos?
Desde su origen, los directores han tenido este enfoque de crecimiento junto a sus trabajadores. Por supuesto, no somos una organización perfecta, pero uno de nuestros grandes orgullos es tener personas con 10, 15 hasta 18 años trabajando con nosotros, lo cual nos indica que se están haciendo las cosas bien.
Además, ese talento fue la base para que Tequechongos afrontara con éxito su internacionalización. Inclusive al día de hoy personal de Venezuela se involucra en nuestros proyectos en Estados Unidos y en México. En Venezuela se han sorteado grandes retos, como lo fueron la pandemia, la crisis económica, la escasez de materias primas, y el talento humano resultó ser un factor clave para superar todas esas complicaciones.
¿Qué recomendaciones le darías a los emprendedores en materia de gestión del talento?
Lo primero es que se evalúen a sí mismos en cuanto a sus propias capacidades. En general, solemos ver dos grandes estilos de trabajo: el de personas que tienen un gran empuje y mucha energía de trabajo, que son incansables operativamente, y el de otros donde predomina un criterio un poco más estratégico y de foco no tan operativo.
Por lo general, los emprendedores cumplen ese primer rol a cabalidad. Esto genera una energía vital y necesaria para que el negocio se mueva. Sin embargo, a veces se descuida el ámbito estratégico, que es el que imprime control y dirección a esa energía desbordante.
La combinación de esos dos perfiles es muy poderosa. Por esto se debe buscar siempre un apoyo estratégico confiable que permita no solo arrancar, sino también blindar la operación y desarrollar un proceso de crecimiento continuo. Estos perfiles no necesariamente tienen que ser empleados. Siempre podemos acudir a consultorías con expertos que nos apoyen, sobre todo con el tema de definiciones estratégicas que luego permitan realizar la parte operativa con unas metas y unos objetivos bien definidos.
¿A medida que tu empresa crece consideras que el talento juega un rol más importante?
Sí, ya que al crecer los retos se vuelven más importantes. Las empresas tendrán más volumen de ventas, mayor alcance, distintos canales de comercialización, nuevos productos, mayores retos logísticos, más aliados, etcétera.
Es clave mantener el ritmo de crecimiento de la empresa alineado con la capacidad. A pesar de que la capacidad está influenciada por muchos factores, al final el talento humano es el que logra engranar todos los procesos para poder crecer.
¿Qué aspectos consideras que hacen de un recurso humano un talento de alto nivel?
Bueno, allí pesan las habilidades duras de las personas, las habilidades blandas y también un tema de actitud que yo creo que es clave en cuanto a la pasión por el trabajo y la orientación a los resultados.
En las habilidades duras yo destacaría el tema del conocimiento en el área en la cual la persona se está desarrollando. Pero también son fundamentales la capacidad para resolver problemas y las habilidades de comunicación. Otro tema clave es la capacidad de identificar cuándo se debe trabajar de forma independiente y cuándo se debe trabajar en equipo.
En cuanto a las habilidades blandas, destaco la creatividad e innovación, la adaptabilidad y flexibilidad, ya que el entorno de las empresas se mueve de forma muy, muy rápida, cada vez más.
Después, por supuesto, hay factores asociados al liderazgo. Un buen líder genera motivación, eficiencia, efectividad. Finalmente, incluiría en este conjunto de atributos a la inteligencia emocional, sobre todo en entornos complejos como el nuestro, y algo tan relevante como lo es la ética profesional.