Los malos hábitos y errores que solemos cometer en nuestras finanzas personales o familiares nos ofrecen una valiosa oportunidad para actuar de manera distinta en el ámbito empresarial. Veamos algunas de las lecciones que podemos aplicar:
La importancia de la planificación: hay hogares que funcionan sin un presupuesto, es decir sin reparar demasiado entre su nivel de ingresos y el de sus egresos, y luego vienen los apuros y los periodos en que hay que apretarse el cinturón o en que se quedan sin capacidad para cubrir gastos importantes. Conocer nuestros gastos, adaptarlos a nuestro ingreso o saber cuál es nuestra capacidad de endeudamiento es tan importante en casa como en la empresa.
La necesidad de llevar un registro: No llevar un registro de nuestros ingresos y gastos personales nos lleva a una visión distorsionada de nuestra situación financiera. Puede que en casa nos podamos tomar ciertas licencias y no ser tan estrictos, pero en un negocio puede ser fatal.
El peligro de vivir por encima de nuestras posibilidades: el consumismo y la confusión de prioridades en materia de gastos es una epidemia en muchos hogares, a menudo sumiéndolos en una insolvencia crónica. Olvidémonos de eso si nos convertimos en emprendedores: en los mercados competitivos donde actuaremos no hay lugar para tales errores.
La importancia de ahorrar: hay familias en donde se cultiva el hábito del ahorro, y los beneficios son enormes. El equivalente del “cochinito” doméstico puede ser ese fondo de emergencia que crearemos en nuestra empresa para responder a cualquier imponderable, o esa partida presupuestaria destinada a acumular el capital para una inversión importante.
La importancia de la educación financiera: es raro el hogar donde alguno de sus miembros invierte tiempo o dinero en educarse financieramente. El sistema educativo, por su parte, ayuda poco a que niños y jóvenes adquieran tempranamente esa cultura. Al convertirnos en empresarios, hay que asumir esa tarea de formación como un imperativo para convertirnos en verdaderos gerentes.
Aquí te dejamos 10 consejos para que cualquier mal hábito financiero que traigas de casa, no se proyecte en tu empresa:
- Separación de cuentas: es fundamental mantener separadas las cuentas personales de las empresariales. Qué ninguno financie al otro. Esto facilitará la contabilidad, la toma de decisiones y evitará problemas fiscales.
- Elaboración de un plan de negocios: es esencial para definir los objetivos financieros de la empresa, proyectar los ingresos y gastos, y establecer estrategias para alcanzar el éxito.
- Gestión de la tesorería: la gestión eficaz del flujo de caja es clave para evitar problemas de liquidez. Es necesario llevar un control estricto de los ingresos y gastos, y contar con un fondo de emergencia.
- Contabilidad: es una herramienta fundamental para tomar decisiones informadas. Es recomendable contratar a un contable o utilizar software contable para llevar un registro preciso de las transacciones.
- Análisis financiero: realizarlo periódicamente permitirá evaluar la salud financiera de la empresa y detectar posibles problemas a tiempo.
- Financiamiento: identificar las fuentes de financiamiento adecuadas es crucial para el crecimiento de la empresa.
- Control de costos: conocer y tomar medidas sobre tus costos es esencial para mejorar la rentabilidad de la empresa.
- Impuestos: descuidarse en el cumplimiento de las obligaciones fiscales suele generar graves problemas. Asesórate con un buen experto.
- Inversión: La inversión en tecnología, marketing y desarrollo de productos puede generar un crecimiento a largo plazo. Sin embargo, es importante evaluar cuidadosamente el retorno de la inversión.
- Formación continua: El mundo empresarial es dinámico y cambiante. Es fundamental la educación financiera y mantenerse actualizado sobre las últimas tendencias y herramientas.